sábado, 10 de enero de 2009

Eurípdes y los Siete Sabios

   Como puedo contarles que de pronto me acuerdo de mi viejo que era un hombre bien grandote y que gustaba del buen tango, sobre todo el tango deantes no como esos tangos modernos y raros como los del tal piazzolla que en realidad no es tango como los de dagostino-vargas o troilo-fiorentino y ni que hablar de esos tangazos que cantaba magaldi con esa voz finita que era difícil de imitar y que muchos decian en la epoca que era mejor que Gardel.
Pero no me quiero desviar del tema. Me acuerdo de mi viejo en una tarde de verano que le agarró no se qué y le dio ganas de instruirme y de enseñarme filosofía entonces agarró y apago la radio y ahí me di cuenta que venía en serio la cosa porque en la radio estaban pasando el glostora tango club que era un programa que mi viejo nunca se perdía y dijo de repente, mijo, venga para aca que voy a explicarle muy claramente que cuernos son los sofistas y como se relacionan con todos los otros que vinieron después. Y yo lo obedecí, no se olviden que yo tenía solo nueve añitos y aunque yo tenía ganas de meterme en esos menesteres y quería seguir leyendo sobre la constelación de Casiopea en una vieja edición de la enciclopedia británica que me había regalado mi tio Amilcar y que yo atesoraba como lo mejor que me había pasado en la vida, y lo obedecí sin decir ni mu, porque además mi viejo era capaz de calentarse y ahí ni mi vieja se salvaba.
Me acerque a la silla de mimbre donde el estaba terminando de cebarse un amargo y me dijo, la palabra sofista viene del griego sophía (σοφία), "sabiduría" y sophós (σοφός), "sabio" es el chamuyo que se le encajó en la Grecia clásica, al tipo que había hecho una profesión de enseñar la sabiduría que es lo que quiero que usted tenga porque es lo mejor que hay para defenderse en la vida y poder afrontar lo que se venga como le pasó a Eurípides que fue el señor que le dió un significado más preciso a la palabra como "el arte práctico del buen gobierno" y que usó para señalar las cualidades de los Siete Sabios de Grecia. Pero vamos por parte, me dijo, primero te voy a contar quien era Erípides que no era un sofista y ni siquiera un filósofo aunque era un taita muy inteligente. Su vieja se llamaba Klitonis o Clito y su viejo Mnesarco o Mnesárquides. Cuando era pibe fue que los griegos se trenzaron en la Segunda Guerra Médica y parece ser que, de muchacho fue copero de un grupo de danzantes religiosos que dicen que era común para esa época, aunque ser copero en esa época no es lo mismo que ser copero hoy día pero me parece que me estoy desviando del tema porque arranqué por Eurípides pero no es lo que llamamos realmente un sofista que es de lo que yo te quería hablar porque él era en realidad un poeta, un poco más antiguo que Homero Manzi o quel Discepolo y más de la época de Esquilo o Sófocles de quienes ya vamos a hablar, pero mejor dejame que te cuente mas sobre los sofistas.
Los tipos a los que se los llamaba así se dedicaban a enseñar a otros y andaban dando vueltas por toda Grecia enseñando en los mercados o en las plazas y dicen que los más importantes fueron un tal Protágoras, el tan mentado Gorgias, Pródico, Hipias, Antifonte y Trasímaco y de cada uno vamos a hablar en su momento y detenidamente.
  Aunque yo estaba absorto con lo que me estaba diciendo me animé y lo interrumpí y le dije pa no te enojes, es muy interesante lo que me estás contando pero son las cinco y está por empezar hijitus y no me lo quiero perder. Entonces mi viejo agarró, le pegó una chupada larga a la bombilla y me miro profundo y pensativo y acariciandome la cabeza me dijo vaya mijo y dese el gusto que ya tendremos tiempo para explicarle mas sobre estos ñatos que se la traían guardada y hágame acordar que la próxima vez arrancamos con los siete sabios antes de seguir con los sofistas para que se ubique realmente en la situación histórica de los griegos porque no quiero que queden cabos sueltos por ahí y entonces yo le dije gracias pa y salí corriendo para el comedor que era donde teníamos la tele en esa época, porque mi casa no era como las casas de ahora que tienen living o play rooms, mi casa tenía un comedor grande que daba al patio de baldosas que era donde mi viejo tomaba mate y donde se ponía a pensar de todas estas cosas, porque cuando se iba para adentro se metia en su cuarto y se tiraba en la cama a leer la quinta de la razón o alguna de las edicines viejas del libro de oro de patoruzú.

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