domingo, 16 de mayo de 2010

sábado, 9 de enero de 2010

Consolación de la filosofia

    En el verano del 70, mi casa fue un verdadero quilombo porque a mi vieja se le dio la loca con que había que pintar la cocina y con que no se podía seguir viviendo en esas condiciones, entonces le pidió a mi tío Osvaldo que lo ayudara a mi viejo a pasar todas las cosas de los muebles de la cocina al comedor y hasta mi hermano y yo ayudamos aunque él era muy chiquito y había que tener cuidado porque podía romper las cosas y ahí empezó el problema porque no había mucho lugar para acomodar tantos bártulos en el comedor y entonces ya no nos podíamos mover pero lo mas peor fue cuando mi viejo empezó a los gritos porque no encontraba sus cosas y cuando mi vieja lo trató de calmar, empezó a putear más porque no encontraba la Consolación de la filosofía (en latín original De consolatione philosopiae) que era una obra escrita por Boecio durante los últimos años de su vida (el chabón murió por el 1524).
     Y cuando mi vieja le dijo que en una de esas estaba en su mesita de luz mi viejo le contestó muy tajante: de ninguna manera, yo se donde están mis cosas perfectamente bien. En la mesita de luz tengo a los presocráticos y a Kant, aunque nunca supe bien porque lo puse ahí al tipo ese. En el mueble de la cocina, atrás de la batidora tengo a Derrida, a Focault y algúnos otro como Benjamin o Sontag, en el cajón de las medias del ropero tengo a Hegel, Marx y otros dialécticos y en la mesita de abajo del televisor los tengo a todos los positivistas y a los cristianos porque es el lugar que me parece que corresponde para semejantes individuos y además porque a esos taitas los puedo leer mientras miro el noticiero de las siete. Y ese libro que busco -dijo mi viejo un poco más calmado- Lo escribió este Boecio o Boecius según lo digas en latín, mientras estaba en cafúa esperando que le hagan un juicio que resultó en que lo liquidaran y pasara a mejor vida. Lo estoy buscando porque está dividida en cinco libros, en los que supuestamente una mujer llamada Filosofía aconseja y da consuelo al aguante que tuvo Boecio en sus últimos años.
   En el libro primero Boecio explica su amargura, y se le aparece la tal Filosofía, que le explica que el hombre ha olvidado su finalidad verdadera.
   En el libro segundo habla de la fortuna y los bienes (ficticios o verdaderos) que ésta acarrea.
   En el libro tercero explica que la buenaventura de los hombres no se encuentra en bienes pequeños y particulares, sino en Dios, el ser supremo que es lo que me dice el padre Trusso cuando me quiere convencer que vaya a misa los domingos y yo le digo que no gracias.
   En el libro cuarto explica que porqué a pesar de Dios hay mal en el mundo.
   En el libro quinto discute sobre la voluntad humana con relación a la omnipresencia divina.
   De a poquito mi vieja lo fue calmando y no se como hizo que para eso mi vieja era una genia para ir llevándolo despacito al patio hasta que lo dejó sentado en su sillita de mimbre leyendo el Quaestiones super libros Metaphysicorum Aristotelis del escocés Duns Scoto. Suerte que mi vieja logró entretenerlo con eso porque después nos enteramos que la Consolación de la Filosofía se lo había llevado mi tia Nélida porque ese día le estaban arreglando la antena en el techo y no podía ver la telenovela.

martes, 13 de enero de 2009

Los siete sabios (II)

Al otro día bien temprano mi viejo me levantó y me pidio que le calentara el agua para el mate y que le alcanzara la pava al patio que quería mostrarme algo. Cuando llegué con el agua, él estaba con un gran libro sobre las piernas que estaba todo viejo y magullado y me muestra en sus páginas una figurita de un tipo con barba y me dice este es uno de los tipos de que te estaba hablando ayer y es el tan mentado Tales de Mileto que Mileto no es el apellido sino que él es de la ciudad de Mileto. Lo que nunca supe es como hacían para diferenciar si había más de una persona con el mismo nombre como pasaría aca si hablamos de un tal Juan de Villa Crespo. Te imaginás cuantos Juanes hay en Villa Crespo, bueno pero volviendo al tema, me dijo, este creo que es el más famoso de todos además de que fue muy importnte porque fue el que descubrió lo primero que se conoció sobre electrcidad porque se dio cuenta que frotando una barra de ambar o lacre con lana se cargaba de electrones negativos pero no quiero entrar ahora en el ámbito de la física, lo que quiero hablar es de los Siete Sabios.

En realidad en aquella época no se los llamaba así, porque eran tipos normales que andaban por la calle como cualquier cristiano pero tenían la particularidad de que pensaban más que otros y lo que es más importante, le gustaba enseñarselo a otros para se hicieran más sabios como ellos y vivieran todos en un mundo mejor y más feliz. Hay muchas fotitos y figuritas de ellos todos juntos, pero en realidad no se ni siquiera si se conocieron o se llevaban bien. Cada uno andaba por su lado y tenía una forma particular de ver el mundo. Estos tipos eran renombrados por su sabiduría práctica que consistía en una serie de aforismos y dictámentes memorables. Merecieron dicho nombre debido a que sus enseñanzas o frases son una guía de la vida de los hombres. Además hay otra cosa, hoy día no podemos estar seguros que los siete sabios de los que hablamos hoy sean los mismos de los que se hablaba siglos atrás. Uno de ellos era Cleóbulo de Lindos: al que se le atribuye la máxima La moderación es lo mejor. Que es algo que tendría que haber aprendido tu tío Ernesto antes de darle tanto al Fernet. Este Clebulo gobernó como tirano de Lindos, en la isla griega de Rodas, c. 600 a. C. También se conoce su aforismo Aceptar la injusticia no es una virtud, sino todo lo contrario. Y no se estába refiriendo al hecho de que Boca lo dejó a Tigre fuera del campeonato si no a algo más profundo. Otro de los tipos era Solón de Atenas: acuñó la máxima Nada con exceso, todo con medida para guiar el comportamiento práctico de los hombres. Esto también tendría que haberlo aprendido tu tío Ernesto y unos cuantos más, pero mejor seguimos hablando se Solón que parece que nació en el 640 a. C. y estiró la pata en el 559 a. C. y consiguió fama como legislador y reformador social en Atenas. Otro aforismo atribuido a él es No tengas prisa en buscar nuevos amigos, pero una vez encontrados no tengas prisa en deshacerte de ellos.

El tercero que me parece importante nombrar es Quilón de Esparta: autor de la máxima No desees lo imposible. Político del s. VI a. C., que intentó mejorar los sistemas para controlar mejor a los más altos funcionarios del estado porquer seamos sinceros, en esa época debían afanar como afanan los políticos de ahora porque estoy seguro que eso es algo que lleva en el alma todo el que aspira a esos menesteres, son chorros de alma. Asimismo, se le atribuye la militarización de la vida civil de Esparta y las primeras medidas para la educación castrense de la juventud. No nos podemos  olvidar de Bías de Priene: La mayoría de los hombres son malos, indica la máxima atribuida a este político griego que alcanzó gran fama como legislador en el s. VI a. C. Y tengo que confesarte que este es uno de los que me cae menos simpatico y no se porque me da la impresión de que era bastante turro.

Acá volvemos al primero que te estaba diciendo, Tales de Mileto: Que es el más polenta de todos y era filósofo y matemático, que destacó gracias a su sabiduría práctica, a su notable capacidad política y a la gran cantidad de conocimientos que poseía. La máxima que se le atribuye, que figuraba en el frontón del templo de Apolo en Delfos, es Conócete a ti mismo. Y haciendole caso a Solon de Atenas vamos a ir dejando el mate por acá que ya se está lavando y además ya se va acercando la hora de comer aunque nos quedan dos más que son Pitaco de Mitilene: que fue un estadista griego del 650 a. C. que gobernó en Mitilene en la isla de Lesbos, junto con el tirano Mirsilo. Pitaco intentó restringir el poder de la nobleza, y ejerció el poder apoyándose en las clases populares. El aforismo por el que se le conoce es Debes saber escoger la oportunidad. Y el último del que te quería hablar es Periandro de Corinto: que como tirano de Corinto, intentó mantener la estabilidad política interna y propició la prosperidad del país durante el período entre los s. VII-VI a. C. Y además se ocupó de reglamentar y humanizar el trabajo de los esclavos, protegió a la clase social de los campesinos pobres y obligó a la nobleza a reducir la suntuosidad de sus gastos. Este era el más zurdo de todos y también llevó a cabo una sistemática política colonial de conquistas. La larga estabilidad de que gozó Corinto bajo su mandato contribuyó a que fuera incluido en el grupo de los sabios de Grecia. Es autor de la máxima Sé previsor con todas las cosas. Justo en ese momento mi vieja se asomó y me pidió que fuera de una corrida a la panadería y trajera 6 flautitas así que ahí quedó el tema y yo quedé ansioso por saber más sobre grecia y esos tipos que sabían tanto.

sábado, 10 de enero de 2009

Eurípdes y los Siete Sabios

   Como puedo contarles que de pronto me acuerdo de mi viejo que era un hombre bien grandote y que gustaba del buen tango, sobre todo el tango deantes no como esos tangos modernos y raros como los del tal piazzolla que en realidad no es tango como los de dagostino-vargas o troilo-fiorentino y ni que hablar de esos tangazos que cantaba magaldi con esa voz finita que era difícil de imitar y que muchos decian en la epoca que era mejor que Gardel.
Pero no me quiero desviar del tema. Me acuerdo de mi viejo en una tarde de verano que le agarró no se qué y le dio ganas de instruirme y de enseñarme filosofía entonces agarró y apago la radio y ahí me di cuenta que venía en serio la cosa porque en la radio estaban pasando el glostora tango club que era un programa que mi viejo nunca se perdía y dijo de repente, mijo, venga para aca que voy a explicarle muy claramente que cuernos son los sofistas y como se relacionan con todos los otros que vinieron después. Y yo lo obedecí, no se olviden que yo tenía solo nueve añitos y aunque yo tenía ganas de meterme en esos menesteres y quería seguir leyendo sobre la constelación de Casiopea en una vieja edición de la enciclopedia británica que me había regalado mi tio Amilcar y que yo atesoraba como lo mejor que me había pasado en la vida, y lo obedecí sin decir ni mu, porque además mi viejo era capaz de calentarse y ahí ni mi vieja se salvaba.
Me acerque a la silla de mimbre donde el estaba terminando de cebarse un amargo y me dijo, la palabra sofista viene del griego sophía (σοφία), "sabiduría" y sophós (σοφός), "sabio" es el chamuyo que se le encajó en la Grecia clásica, al tipo que había hecho una profesión de enseñar la sabiduría que es lo que quiero que usted tenga porque es lo mejor que hay para defenderse en la vida y poder afrontar lo que se venga como le pasó a Eurípides que fue el señor que le dió un significado más preciso a la palabra como "el arte práctico del buen gobierno" y que usó para señalar las cualidades de los Siete Sabios de Grecia. Pero vamos por parte, me dijo, primero te voy a contar quien era Erípides que no era un sofista y ni siquiera un filósofo aunque era un taita muy inteligente. Su vieja se llamaba Klitonis o Clito y su viejo Mnesarco o Mnesárquides. Cuando era pibe fue que los griegos se trenzaron en la Segunda Guerra Médica y parece ser que, de muchacho fue copero de un grupo de danzantes religiosos que dicen que era común para esa época, aunque ser copero en esa época no es lo mismo que ser copero hoy día pero me parece que me estoy desviando del tema porque arranqué por Eurípides pero no es lo que llamamos realmente un sofista que es de lo que yo te quería hablar porque él era en realidad un poeta, un poco más antiguo que Homero Manzi o quel Discepolo y más de la época de Esquilo o Sófocles de quienes ya vamos a hablar, pero mejor dejame que te cuente mas sobre los sofistas.
Los tipos a los que se los llamaba así se dedicaban a enseñar a otros y andaban dando vueltas por toda Grecia enseñando en los mercados o en las plazas y dicen que los más importantes fueron un tal Protágoras, el tan mentado Gorgias, Pródico, Hipias, Antifonte y Trasímaco y de cada uno vamos a hablar en su momento y detenidamente.
  Aunque yo estaba absorto con lo que me estaba diciendo me animé y lo interrumpí y le dije pa no te enojes, es muy interesante lo que me estás contando pero son las cinco y está por empezar hijitus y no me lo quiero perder. Entonces mi viejo agarró, le pegó una chupada larga a la bombilla y me miro profundo y pensativo y acariciandome la cabeza me dijo vaya mijo y dese el gusto que ya tendremos tiempo para explicarle mas sobre estos ñatos que se la traían guardada y hágame acordar que la próxima vez arrancamos con los siete sabios antes de seguir con los sofistas para que se ubique realmente en la situación histórica de los griegos porque no quiero que queden cabos sueltos por ahí y entonces yo le dije gracias pa y salí corriendo para el comedor que era donde teníamos la tele en esa época, porque mi casa no era como las casas de ahora que tienen living o play rooms, mi casa tenía un comedor grande que daba al patio de baldosas que era donde mi viejo tomaba mate y donde se ponía a pensar de todas estas cosas, porque cuando se iba para adentro se metia en su cuarto y se tiraba en la cama a leer la quinta de la razón o alguna de las edicines viejas del libro de oro de patoruzú.