sábado, 9 de enero de 2010

Consolación de la filosofia

    En el verano del 70, mi casa fue un verdadero quilombo porque a mi vieja se le dio la loca con que había que pintar la cocina y con que no se podía seguir viviendo en esas condiciones, entonces le pidió a mi tío Osvaldo que lo ayudara a mi viejo a pasar todas las cosas de los muebles de la cocina al comedor y hasta mi hermano y yo ayudamos aunque él era muy chiquito y había que tener cuidado porque podía romper las cosas y ahí empezó el problema porque no había mucho lugar para acomodar tantos bártulos en el comedor y entonces ya no nos podíamos mover pero lo mas peor fue cuando mi viejo empezó a los gritos porque no encontraba sus cosas y cuando mi vieja lo trató de calmar, empezó a putear más porque no encontraba la Consolación de la filosofía (en latín original De consolatione philosopiae) que era una obra escrita por Boecio durante los últimos años de su vida (el chabón murió por el 1524).
     Y cuando mi vieja le dijo que en una de esas estaba en su mesita de luz mi viejo le contestó muy tajante: de ninguna manera, yo se donde están mis cosas perfectamente bien. En la mesita de luz tengo a los presocráticos y a Kant, aunque nunca supe bien porque lo puse ahí al tipo ese. En el mueble de la cocina, atrás de la batidora tengo a Derrida, a Focault y algúnos otro como Benjamin o Sontag, en el cajón de las medias del ropero tengo a Hegel, Marx y otros dialécticos y en la mesita de abajo del televisor los tengo a todos los positivistas y a los cristianos porque es el lugar que me parece que corresponde para semejantes individuos y además porque a esos taitas los puedo leer mientras miro el noticiero de las siete. Y ese libro que busco -dijo mi viejo un poco más calmado- Lo escribió este Boecio o Boecius según lo digas en latín, mientras estaba en cafúa esperando que le hagan un juicio que resultó en que lo liquidaran y pasara a mejor vida. Lo estoy buscando porque está dividida en cinco libros, en los que supuestamente una mujer llamada Filosofía aconseja y da consuelo al aguante que tuvo Boecio en sus últimos años.
   En el libro primero Boecio explica su amargura, y se le aparece la tal Filosofía, que le explica que el hombre ha olvidado su finalidad verdadera.
   En el libro segundo habla de la fortuna y los bienes (ficticios o verdaderos) que ésta acarrea.
   En el libro tercero explica que la buenaventura de los hombres no se encuentra en bienes pequeños y particulares, sino en Dios, el ser supremo que es lo que me dice el padre Trusso cuando me quiere convencer que vaya a misa los domingos y yo le digo que no gracias.
   En el libro cuarto explica que porqué a pesar de Dios hay mal en el mundo.
   En el libro quinto discute sobre la voluntad humana con relación a la omnipresencia divina.
   De a poquito mi vieja lo fue calmando y no se como hizo que para eso mi vieja era una genia para ir llevándolo despacito al patio hasta que lo dejó sentado en su sillita de mimbre leyendo el Quaestiones super libros Metaphysicorum Aristotelis del escocés Duns Scoto. Suerte que mi vieja logró entretenerlo con eso porque después nos enteramos que la Consolación de la Filosofía se lo había llevado mi tia Nélida porque ese día le estaban arreglando la antena en el techo y no podía ver la telenovela.

No hay comentarios: